Dejé de quitarme la camiseta

Dejé de quitarme la camisetaen la piscina.

Me pedía que entrara al agua con ella y yo me quedaba en la tumbona con una camiseta, fingiendo que me quemaría. Around los 44 había empezado a tener grasa en el pecho que ningún flexión tocaba, y una barriga cervecera para acompañarla, y no quería que la viera.